El líder roquero habló con El Litoral del afecto que siente por Corrientes, que lo vincula directamente con su fanatismo por el Gauchito Gil. También, se refirió a la superación de adiciones y a la utilización de sus canciones para jingles de campaña.  “Cuando voy a Corrientes me vuelvo loco.

Tengo un amor especial por esa provincia”, la frase pertenece a Martín “Mono” Fabio, vocalista de la popular banda de rock Kapanga, que esta noche dará un recital gratuito en el predio del Tekové Potí ubicado en plena costanera de la capital correntina. Horas antes del concierto, El Litoral habló con el artista fanático del Gauchito Gil, quien contó: “Hubo veces en las que hice desviar el colectivo para pasar por el santuario de Mercedes”. También, se refirió a las adicciones que superó hace más de dos décadas y dijo: “Para que una persona adicta a las drogas pueda salir adelante, es fundamental el apoyo incondicional de su familia”. 

Al Mono le apasiona cantar, pero también le gusta hablar, por eso entrevistarlo resulta siempre una tarea divertida. Un día antes de su presentación en el festival Punto de Encuentro que se realiza en esta capital, El Litoral se comunicó con él, no sin antes consultarle vía mensaje, “Mono, a qué hora te podemos llamar para hacer una nota?”, y la respuesta fue inmediata: “¿Puede ser ya?”. 

Los recitales de Kapanga en Corrientes son multitudinarios, intensos y muy divertidos, “me vuelvo loco cuando voy a Corrientes, tengo un amor especial por esa provincia”, dijo y consideró que este afecto podría estar directamente vinculado a su fanatismo por el Gauchito Gil.

“Mi historia con el Gauchito comenzó hace quince años más o menos”, recordó. Fue durante una gira por el NEA cuando “Pipa”, el chofer del micro que trasladaba al grupo, frenó en plena madrugada, “le pregunté a Pipa si había pasado algo y me dijo que solamente iba a bajar a saludar a un amigo. Yo lo quise acompañar y me encontré con un pequeño santuario y vi a Pipa entregando unas ofrendas. De vuelta en el micro, pregunté de que se trataba y desde ese día los santuarios de Antonio Gil son una parada obligada en todos mis viajes”, relató el roquero.  “Todavía no sé si es cábala o un trastorno obsesivo compulsivo, pero hubo veces en las que hice desviar el colectivo para pasar por el santuario de Mercedes (Corrientes)”, confió.

El Mono no pide, el Mono sólo agradece al Gauchito y desde hace quince años sus conciertos cierran con la misma frase: “sean felices, buena vida y que el Gauchito los acompañe”. 

 

Ramón y Camau

El líder de Kapanga suele tener la costumbre de condimentar sus recitales con declaraciones picantes. En Corrientes una de las más recordadas tuvo como protagonista (años atrás) a Camau Espínola, que había utilizado -sin consulta previa- el tema “Ramón” para la campaña política, “debe aprender a pedir permiso”, había dicho el artista desde el escenario del Taragüí Rock.

“Estamos acostumbrados a que nos pase eso, pero en aquella oportunidad me enojé porque se trataba de un candidato fuerte, con estructura y de una provincia grande, no era el concejal de un pequeño pueblo. Además, mi papá me enseñó que en la vida hay que pedir permiso, decir por favor, por eso vi como muy desatinada aquella actitud, pero ya pasó, ya está todo bien”, aseguró.

 

Promesa cumplida

A 25 años de haber superado sus adicciones, el Mono se muestra orgulloso de sí mismo por haber sorteado ese obstáculo. “El día que enfrenté la situación con mis padres, y vi tanta tristeza en su mirada, prometí que nunca más volvería a consumir, y esa es la única promesa que cumplí en toda mi vida”, aseguró. 

El artista resaltó el acompañamiento de su familia en ese proceso “a los padres y amigos de personas con alguna adicción les pido que los acompañen incondicionalmente para que puedan salir adelante”, y agregó, “quienes sufren por alguna adicción deben tener la fuerza para elegir vivir felices, ya que  la otra opción es no vivir, entonces lo que yo les pido es que eviten probar drogas”. 

Kapanga tocará esta noche en el predio del Tekové Potí (por costanera), “yo me quedaría a vivir en Corrientes porque me gusta la ciudad, la costanera, la gente, pero lastimosamente nos volvemos el sábado”, confirmó. No obstante, aseguró: “Yo a Corrientes siempre llevo dos valijas, una para mi ropa y otra para traerme todos los regalos que me entregan”.