“Tengo el deseo de seguir jugando, por el momento no tuve ofertas. Tuve contacto con (Marcelo) Tinelli el año pasado, no descarto nada, yo llegué a San Lorenzo en infantiles”. A punto de terminar su vínculo con el West Ham United de Inglaterra, Pablo Zabaleta analiza su futuro a los 35 años.

En el epílogo de su carrera, puede ufanarse de un currículum admirable: surgió del Ciclón, jugó en el Espanyol de Barcelona, se transformó en ídolo del Manchester City, rindió en la Selección, con la que ganó la medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008... Pero su vida con la Albiceleste marcó su trayectoria. El lateral-volante debutó con el combinado nacional en el Sub 17 (campeón del Sudamericano), ganó el Mundial Sub 20 de 2005 con Messi como bandera y llegó a la final de la Copa del Mundo 2014 en Brasil. “En lo personal, el daño fue perder tres finales (la Copa del Mundo y las Copas América 2015 y 2016 contra Chile). Si te tocó perder por lo que sea, lo único que te queda es levantarte y seguir trabajando. Pero fueron tres finales en un período muy corto. Fue tremendo, por lo difícil que es ser finalista, por haber estado tan cerca”, describió el trago amargo que sufrió su generación, en una entrevista con Fox Sports Radio. Sin embargo, así como en los títulos, también vivió momentos memorables desde la camaradería con un plantel que conformó un grupo granítico. Tan simbióticos eran sus integrantes, que algunos se parecían... Demasiado. Como Zabaleta y Mascherano, al punto que la esposa del oriundo de Arrecifes los supo confundir.