La inseguridad es un flagelo que azota también al motor de la economía argentina: el sector agropecuario. Es tan alto el efecto negativo que esta problemática provoca en muchas producciones, que originó que esta semana el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa, presentara un proyecto de ley para aumentar las penas y que se tipifique como “vandalismo rural” a cualquier daño contra silobolsas y otras herramientas rurales.

Una iniciativa que recibió el apoyo de más de 30 entidades que forman parte de la cadena agroindustrial. La rotura de silobolsas se ha transformado en uno de los delitos rurales con mayores casos a nivel nacional, donde Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) calculó esta semana que más de 5.000 toneladas de granos fueron dañadas en lo que va del presente año. Uno de los hechos más emblemáticos lo sufrió en carne propia Franco Brarda, en el distrito cordobés de Villa María. En su campo, los delincuentes destrozaron cuatro silobolsas que contenían soja y maíz picado fino para la alimentación de las 200 vacas lecheras de su tambo. “Sentís impotencia y dolor, porque a tanto sacrificio te lo tajean así como si nada”, le dijo el productor cordobés a Infobae. Y el último caso de rotura de silobolsas registrado tuvo lugar ayer en Adolfo Gonzales Chaves, en el sur de la provincia de Buenos Aires. En el campo del productor Martín Prieto, fue dañado uno de estos depósitos, cada vez más usados para almacenar granos, que contenía cebada. “Por suerte se pudo recuperar gran parte del cereal”, contó con una mezcla de bronca y alivio. Pero también tuvo trascendencia la historia de María Miceli y Claudio Parra, pequeños productores de San Pedro. En lo que va del año sufrieron tres robos. El último, tuvo lugar esta semana, y quedó filmado por las cámaras de seguridad que con mucho esfuerzo compraron los productores. Los ladrones se llevaron del lugar 14 ovejas, lo que provocó dolor e impotencia. “En pocos minutos te sacan el trabajo de una vida”, dijo Miceli a Infobae. Ahora bien, la escalada de delitos rurales de los últimos meses no afectó solamente a las producciones ganaderas y agrícolas de la Pampa Húmeda, sino que también tiene entre sus víctimas a productores de economías regionales, una parte del sector agropecuario con pequeños o nulos márgenes de rentabilidad que empujan a sus integrantes a abandonar la actividad, a pesar de ser el segmento que más mano de obra ocupa en el campo. A partir de esta situación que plantea enormes complicaciones para dicho sector, Infobae dialogó con dos productores que fueron víctimas de la inseguridad rural, que nos cuentan las sensaciones que provoca la misma, y como todo puede esfumarse en un abrir y cerrar de ojos en repetidas ocasiones.